De dónde venimos y a dónde vamos

Venimos de la Unidad y vamos a la Unidad. La Aventura del Alma apunta al viaje entre esos dos puntos creados por la ilusión de la separación y del tiempo.

Desde la concepción se inicia la etapa de identificación con el cuerpo, con el yo y con la personalidad para posteriormente desidentificarnos de los tres conceptos. Esa es la Aventura del Alma o camino espiritual. El viaje de la identificación a la Unidad. El “despertar” que es el propósito de la mente, es el regreso a casa, la desidentificación con el cuerpo, el ego  y la personalidad.

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De la Unidad al útero de la madre

El momento de la concepción es extraordinario por la cantidad de sucesos que desencadena /genera en la dimensión física y también por otro fenómeno extraordinario que sucede en el momento en que la conciencia se ubica en el óvulo fecundado: pasamos de ser uno con la Vida en el espacio de antes de la concepción, a ser uno con la madre en su útero, de forma que la identificación con la madre inicialmente es total. Embrión y madre son uno en lo que representa el nuevo universo o totalidad. Este hecho tiene importantes consecuencias que exploramos en el Capítulo 1º, ya que, el embrión o feto vive como propio lo que la madre siente, experimenta e incluso piensa.

Desde el punto de vista metafísico, este paso representa el encuentro de lo no manifestado, la conciencia, con lo manifestado, el cuerpo físico. Cuando el alma, como una expresión individual de la conciencia que también podemos llamar vida o espíritu, se ubica en el óvulo fecundado, entra en la dimensión física, pasa a tener cuerpo, de la no forma a la forma, de la unidad a la dualidad. La conciencia se ubica en el cuerpo físico y eso crea la ilusión de “ser” el cuerpo físico. Así uno cree que alcanza /es/ llega hasta donde llega el cuerpo físico, -el límite de la piel- y que uno acaba cuando acaba el cuerpo físico, lo que llamamos muerte.

Así se inicia nuestro viaje o aventura en este cuerpo. El sentimiento de unidad con la madre no suele durar. Pronto se instala la ilusión de la separación, primero de ella en el nacimiento, y luego de las demás personas y cosas de nuestro nuevo escenario. Esa separación sucede muchas veces de forma dramática en el momento del nacimiento moderno. Desde la postura, la elección del dia o la forma del nacimiento es antinatural. En lugar de mantener al bebe con la madre después del nacimiento, se le separa inmediatamente cortando el cordón umbilical, lo que le fuerza a respirar para sobrevivir. Este viaje, que podría ser un viaje de orgasmo a orgasmo, se parece a veces más a un vía crucis. Tenemos la capacidad de ser concebidos en un orgasmo compartido, podemos nacer de un orgasmo y también lo que se llama muerte es un momento orgásmico para el que deja el cuerpo.

VIVIR EN EL CORAZÓN. Por Pilar Hugas

El Alma humana es por definición empática, bondadosa y compasiva. Llegamos a esta comprensión cuando conseguimos que nuestro Ego deje de regir nuestra vida. No es una cosa desconocida para nosotros, sólo que la teníamos olvidada, hemos de redescubrirlo en nuestro interior, siempre ha estado allí.

Cuando la energía amorosa universal se acumula en el interior, las necesidades biológicas i psicológicas quedan satisfechas y no dejan lugar dentro de nuestro cuerpo y mente para el deseo y las demandas del Ego. De esta manera vuelve la confianza y renunciamos al miedo. Es en éste momento cuando la energía es libre y está plenamente disponible.

Cuando utilizamos la energía amorosa universal, la acción deviene bondadosa y fiable. A través de esta acción se unifican las personas que “viven en el corazón” también las que no, ya que aquellos acompañan a la transformación de éstos. A través del amor la acción del corazón se vuelve interminable y inagotable.
Si nosotros “vivimos en el corazón” lo sabremos transmitir a aquellos que acompañamos en su proceso.

En definitiva, el AMOR es el motivo de nuestra búsqueda, de nuestro camino, en esta vida y en otras. Hablamos del Amor sencillo, limpio y puro. Aquel que siempre “suma” nunca resta. Cualquier amor que reste no es amor aunque lo creamos así. Podríamos decir que éste otro amor del que hablan tantos libros y películas, es un “Amor pequeño”, restringido, un amor que podríamos traducir por “querer”,que está lleno de connotaciones posesivas. El “Amor grande” es el que acompaña, el que da libertad, el que sabe que todo es amor.

Cuando tenemos el corazón abierto, cuando estamos realmente conectados con éste Amor, amamos todo, personas, animales, plantas, situaciones,...TODO. Y lo más bonito de todo es que el primer regalo que recibimos es la LIBERTAD. La libertad de hacer crecer este amor cada vez más y en cualquier situación.

Amar desde el corazón es abrir los ojos y mirar, mirar a los ojos de los demás, sentir su alma, no lo que nos quieren enseñar sino su verdad. Esto nos llevará a ver una cosa tan bonita que es que somos nosotros mismos, somos una misma conciencia abierta, amorosa y limpia.

Desde el corazón no necesitamos encontrar ninguna explicación a nada, las cosas suceden y nos abrimos a ellas con los brazos abiertos.