Crianza y atención a la infancia en los primeros años de vida
Los sensibles inicios de la vida de una persona son de gran importancia, suponen los solares para el bienestar del Alma y del cuerpo hasta el final de su vida.
Nuestro temperamento innato, y los vínculos y acontecimientos con que vivimos el inicio de nuestras vidas son los solares a partir de los que se conformará nuestro carácter y por lo tanto, nuestra vitalidad y alineamiento con las situaciones que surgirán a lo largo de la vida hasta la edad adulta.
La mayoría de bloqueos psicológicos (inseguridades, miedos, dificultades de relación, pérdida del sentido de identidad,…) y sus consecuentes manifestaciones físicas (síntomas o enfermedades) encuentran su origen en el periodo que transcurre desde la concepción hasta los seis primeros años de vida.
Conocer que conexiones se producen en el cerebro durante estos primeros años y cómo podemos sostenerlas nos permitirá apoyar el desarrollo de nuestros pequeños así como, abordar con más consciencia en el entendimiento de nuestra manera de ver y afrontar los acontecimientos que a lo largo de la vida nos van surgiendo. Amplitud de consciencia que nos acercará a la transformación en luz de aquellos aspectos que nos aportan sufrimiento.
Una crianza que respete el tiempo y el ritmo del bebé/niño, y que sostenga su desarrollo de en las diferentes edades será garantía para que el individuo disfrute de un carácter autoregulado, armónico y equilibrado, fruto de haber pasado las diferentes etapas de su desarrollo sin fijaciones o bloqueos.
